Esmeralda

La esmeralda, miembro más precioso de la familia de los berilos, está coloreada por restos de cromo y de vanadio.

El nombre de la esmeralda se deriva de la antigua palabra persa, que nos llega a través del latín Smaragdus.

La historia de la esmeralda es tan fascinante como voluminosa.

Los antiguos la apreciaban por ser la piedra que simbolizaba el amor, el renacimiento y la eterna juventud. Debido a que el rico color verde de la esmeralda es el color de la primavera, esta piedra ha sido apreciada desde hace más de 4000 años por diferentes culturas del mundo.

Las primeras minas de esmeralda mencionadas en la historia fueron las famosas minas de Cleopatra, redescubiertas en el norte de Egipto en 1818. Estos antiguos yacimientos estaban ya agotados desde hacía mucho tiempo.

Las minas de Colombia tienen una historia algo similar a la de los yacimientos en Egipto. Cuando los españoles conquistaron el imperio Inca, quedaron maravillados por las esmeraldas que este pueblo tenía en su posesión; pero incluso bajo tortura, los incas no revelaron sus fuentes. Años más tarde, una mina en la región de Chivor, en Colombia, fue descubierta accidentalmente.

Plinio decía nada es más intenso que el verde de la esmeralda y que la vista se refresca y se restaura viendo esta piedra. Siguiendo su consejo, el emperador Nerón veía a los gladiadores a través de unos anteojos hechos de esmeralda. Se creía que la esmeralda daba la capacidad sobrenatural de predecir el futuro.

Una variedad sorprendente de virtudes se le atribuye a la esmeralda. Entre otras cosas, la esmeralda procuraba a su portador una excelente memoria, una buena elocuencia y se supone que desarrollaba la inteligencia. Como protección contra las enfermedades, se creía que las mujeres portadoras de una esmeralda estaban inmunizadas contra la epilepsia.

A los mongoles de la India les gustaban tanto las esmeraldas que grababan en ellas sus textos sagrados y las portaban como talismán. Es esto lo que condujo al desarrollo de la industria de tallado en Jaipur.

Aunque la mayor parte de la gente considera a Colombia como la fuente de las más bellas esmeraldas, el origen de la piedra no es una garantía de calidad. Países como Brasil, Zambia, Zimbawe, Afganistán o Rusia producen también piedras de muy buena calidad.

La extrema rareza de la esmeralda transparente es la razón por la que las inclusiones son toleradas. Estas inclusiones, llamadas también jardín, son como la huella digital, pues dan a cada esmeralda una personalidad distinta.

Las fisuras y las fracturas que son características de la esmeralda se llenan tradicionalmente con aceite, para minimizar su impacto visual. Limpiar las esmeraldas por medio de ultrasonidos, puede quitar o colorear estos aceites y hacer las fisuras mucho más visibles.


Escoger una esmeralda

Las esmeraldas son talladas en los países productores así como en Jaipur y Tel Aviv.

La esmeralda es una de las piedras más difíciles de tallar debido a sus múltiples inclusiones y a la presencia de zonas de color.

Para escoger una esmeralda, el factor más importante es el color. Entre más intenso sea el verde, más cara será la piedra. Las piedras más claras, pero muy brillantes están en este momento de moda. Los verdes más obscuros pueden producir piezas igualmente atractivas.

La impregnación de aceites hace que las fisuras sean menos visibles. Es recomendable evitar las fisuras profundas, pues la hacen muy sensible a los choques accidentales.


Procedencia

Las esmeraldas antiguas fueron extraídas en Egipto y probablemente en lo que cubre actualmente el territorio de Afganistán.

En los Alpes austriacos el antiguo yacimiento de Habachtal ha proporcionado algunas esmeraldas encontradas en ciertas joyas de las coronas europeas.

Colombia era la fuente de las esmeraldas de los Incas y las más bellas esmeraldas del mundo son todavía extraídas de las minas de Muzo y de Cosquez en la región de Chivor.

Zambia produce esmeraldas que presentan a veces profundos tonos azules y menos inclusiones que las de Colombia.

En las famosas minas de Sandawana en Zimbabwe encontramos esmeraldas de calidad excepcional, pero a penas alcanzan el peso de un quilate. 

Brasil se ha convertido en el primer productor a nivel mundial de esmeraldas y de piedras de calidad excepcional que salen hoy en día de las minas de Nova Era.

Otros productores potencialmente importantes son Afganistán, con sus minas del Panjshir, Madagascar, Pakistán, Nigeria y Rusia.